Como ya les he mencionado, mi profesión es Lic. En Informática, egresada del Instituto Tecnológico de Cd. Victoria, en 1988, posteriormente, realicé una maestría en Sistemas de Información, en la Facultad de Comercio y Administración de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, la cual concluí en el año 2000.
Yo estudiaba el bachillerato en el CBTIS 24, también ubicado en Cd. Victoria, Tamaulipas, en la especialidad de contabilidad, estaba en el 5º. Semestre, estando en el salón de clases, me mandan llamar de la subdirección y me ofrecen una plaza administrativa en el CBTIS 119, de esta misma ciudad, para esto yo debería ir por la mañana a trabajar y por la tarde continuar con mis estudios (esta oportunidad tubo su origen en la recomendación de algunos de mis maestros). Ya estando incorporada al trabajo, como a los dos meses me ofrecen que imparta clases de contabilidad a alumnos instructores del CONAFE, pues en ese tiempo recibían capacitación en este plantel, los días sábados y es aquí donde yo tengo mi primera experiencia como maestra, con 18 años de edad y la mayoría de mis alumnos mayores que Yo, me sentía nerviosa y observada todo el tiempo; conforme avanzaron las sesiones de clase me empecé a sentir más segura y confiada, pues en cuanto al contenido de la materia era mi especialidad y me gustaba, duré con estas clases como dos años a la vez que era auxiliar contable en la oficina de Asociación Civil. Después estuve encargada del centro de cómputo y ahí tengo la oportunidad de estar auxiliando a los alumnos en la realización de sus prácticas aunque no propiamente como su maestra. Un buen día me llaman del Departamento de Servicios Docentes y me dicen que no tienen quien les cubra un grupo que les apoyo, yo acepté, lo que no me agradó es que la asignatura era Matemáticas V, de lo cual yo no sabía nada, pues cuando yo estudiaba en el CBTIS mi especialidad solo tenía hasta Matemáticas IV y aunque ya estaba estudiando la Licenciatura, esta la fecha solo había llevado álgebra; me dijeron está fácil y X maestro me explicaría los temas y nuevamente me veo frente a un grupo 50 alumnos, que afortunadamente no sabían mucho de matemáticas sino me hubiera sentido aparte de impotente, avergonzada. Pero logramos sacar el curso con satisfacción. Después de esto me incluyeron en la academia de programación y me asignaban uno o dos grupos por semestre y yo encantada, pues estaba en mi especialidad. En 1988, me cambian la plaza administrativa a docente y de ahí en adelante siempre he desempeñado funciones docentes en esta especialidad.
Actualmente, siento que ser maestra es una profesión hermosa, donde te puedes llegar a sentir realizado como ser humano, pues tienes la oportunidad de ayudar directamente a muchos personas en su superación personal y profesional; como docente tengo la oportunidad de tener un lugar y un tiempo específico para dar lo mejor de mi misma y también para recibir en la mayoría de los casos lo mejor de nuestros alumnos, como es su energía, su necesidad de aprender lo que nos hace estar en constante actualización, su respeto, admiración, amistad, etc. Y también considero que mi labor ayuda al desarrollo de nuestro país, porque basta con hacer memoria a cuando yo era estudiante para darme cuenta de que sí ha habido progreso pues hoy en día las oportunidades de estudio son mejores y muy variadas. En general me siento muy afortunada por oportunidad que he tenido de ser maestra, que aunque no fue mi profesión de estudio, es mi profesión laboral y es una profesión muy noble que me ha permitido desarrollarme profesionalmente, familiarmente y personalmente, de manera conjunta y muy satisfactoria.
Ahora bien, ser docente en el nivel medio superior, ha significado para mí un reto constante, pues en este nivel el alumno exige, critica y evalúa el desempeño de sus maestros; lo que me hace buscar siempre la actualización, pues es bien sabido que en el área de computación el cambio es constante, su utilización es cada vez más amplia y de mayor cobertura; lo que hace que en muchas ocasiones nuestros alumnos nos rebasen. Considero de mucha importancia dar clases en este nivel, pues es aquí, donde nuestros alumnos tomarán la decisión de la profesión que seguirán para cumplir con su proyecto de vida; y un buen desempeño, un buen ejemplo o una buena orientación de nuestra parte, puede influir positivamente en esta decisión.
En los 25 años que tengo de ser docente, indiscutiblemente que ha habido satisfacciones e insatisfacciones. Es motivo de satisfacción, haber contribuido en la realización profesional de muchos alumnos, mismos que han sobresalido en las escuelas de educación superior a las que han ingresado o han desarrollado una buena trayectoria laboral. También es motivo de satisfacción que la especialidad de Informática ofertada por el CBTIS 119, es muy demandada en la localidad, de hecho en mi plantel es la especialidad con más población estudiantil y en la proporción que corresponda, mi desempeño en la misma ha contribuido a tener este prestigio. Otro motivo de satisfacción es contar con la amistad de muchos de mis exalumnos, algunos de ellos ahora son mis compañeros de trabajo. Ahora bien, en el otro extremo, algunas circunstancias que me han causado insatisfacción de forma casi permanente, son por ejemplo, los grupos numerosos, arriba de 50 alumnos, porque no puedo tener un acercamiento más personal con los alumnos pues me falta tiempo y este me hace sentir frustración. Otra cosa que me causa insatisfacción es que la tecnología que tenemos disponible en el plantel, nunca ha sido suficiente en número y capacidades, como se requiere, de hecho, hemos salido adelante porque afortunadamente mis alumnos (turno matutino, nivel económico medio) en su mayoría cuentan con equipo propio y de mejores capacidades que los del plantel, específicamente me refiero a equipo computacional. Y coincidiendo con algunos de mis compañeros, debo decir que hay muchas situaciones o decisiones institucionales a niveles superiores que en su momento me han causado insatisfacción, sobre todo porque las considero incongruentes de aplicar en el contexto de mi plantel o del momento, en este caso si tengo oportunidad de externar mi inconformidad lo hago, pero sigo mi trabajo en la medida de las posibilidades.
Yo estudiaba el bachillerato en el CBTIS 24, también ubicado en Cd. Victoria, Tamaulipas, en la especialidad de contabilidad, estaba en el 5º. Semestre, estando en el salón de clases, me mandan llamar de la subdirección y me ofrecen una plaza administrativa en el CBTIS 119, de esta misma ciudad, para esto yo debería ir por la mañana a trabajar y por la tarde continuar con mis estudios (esta oportunidad tubo su origen en la recomendación de algunos de mis maestros). Ya estando incorporada al trabajo, como a los dos meses me ofrecen que imparta clases de contabilidad a alumnos instructores del CONAFE, pues en ese tiempo recibían capacitación en este plantel, los días sábados y es aquí donde yo tengo mi primera experiencia como maestra, con 18 años de edad y la mayoría de mis alumnos mayores que Yo, me sentía nerviosa y observada todo el tiempo; conforme avanzaron las sesiones de clase me empecé a sentir más segura y confiada, pues en cuanto al contenido de la materia era mi especialidad y me gustaba, duré con estas clases como dos años a la vez que era auxiliar contable en la oficina de Asociación Civil. Después estuve encargada del centro de cómputo y ahí tengo la oportunidad de estar auxiliando a los alumnos en la realización de sus prácticas aunque no propiamente como su maestra. Un buen día me llaman del Departamento de Servicios Docentes y me dicen que no tienen quien les cubra un grupo que les apoyo, yo acepté, lo que no me agradó es que la asignatura era Matemáticas V, de lo cual yo no sabía nada, pues cuando yo estudiaba en el CBTIS mi especialidad solo tenía hasta Matemáticas IV y aunque ya estaba estudiando la Licenciatura, esta la fecha solo había llevado álgebra; me dijeron está fácil y X maestro me explicaría los temas y nuevamente me veo frente a un grupo 50 alumnos, que afortunadamente no sabían mucho de matemáticas sino me hubiera sentido aparte de impotente, avergonzada. Pero logramos sacar el curso con satisfacción. Después de esto me incluyeron en la academia de programación y me asignaban uno o dos grupos por semestre y yo encantada, pues estaba en mi especialidad. En 1988, me cambian la plaza administrativa a docente y de ahí en adelante siempre he desempeñado funciones docentes en esta especialidad.
Actualmente, siento que ser maestra es una profesión hermosa, donde te puedes llegar a sentir realizado como ser humano, pues tienes la oportunidad de ayudar directamente a muchos personas en su superación personal y profesional; como docente tengo la oportunidad de tener un lugar y un tiempo específico para dar lo mejor de mi misma y también para recibir en la mayoría de los casos lo mejor de nuestros alumnos, como es su energía, su necesidad de aprender lo que nos hace estar en constante actualización, su respeto, admiración, amistad, etc. Y también considero que mi labor ayuda al desarrollo de nuestro país, porque basta con hacer memoria a cuando yo era estudiante para darme cuenta de que sí ha habido progreso pues hoy en día las oportunidades de estudio son mejores y muy variadas. En general me siento muy afortunada por oportunidad que he tenido de ser maestra, que aunque no fue mi profesión de estudio, es mi profesión laboral y es una profesión muy noble que me ha permitido desarrollarme profesionalmente, familiarmente y personalmente, de manera conjunta y muy satisfactoria.
Ahora bien, ser docente en el nivel medio superior, ha significado para mí un reto constante, pues en este nivel el alumno exige, critica y evalúa el desempeño de sus maestros; lo que me hace buscar siempre la actualización, pues es bien sabido que en el área de computación el cambio es constante, su utilización es cada vez más amplia y de mayor cobertura; lo que hace que en muchas ocasiones nuestros alumnos nos rebasen. Considero de mucha importancia dar clases en este nivel, pues es aquí, donde nuestros alumnos tomarán la decisión de la profesión que seguirán para cumplir con su proyecto de vida; y un buen desempeño, un buen ejemplo o una buena orientación de nuestra parte, puede influir positivamente en esta decisión.
En los 25 años que tengo de ser docente, indiscutiblemente que ha habido satisfacciones e insatisfacciones. Es motivo de satisfacción, haber contribuido en la realización profesional de muchos alumnos, mismos que han sobresalido en las escuelas de educación superior a las que han ingresado o han desarrollado una buena trayectoria laboral. También es motivo de satisfacción que la especialidad de Informática ofertada por el CBTIS 119, es muy demandada en la localidad, de hecho en mi plantel es la especialidad con más población estudiantil y en la proporción que corresponda, mi desempeño en la misma ha contribuido a tener este prestigio. Otro motivo de satisfacción es contar con la amistad de muchos de mis exalumnos, algunos de ellos ahora son mis compañeros de trabajo. Ahora bien, en el otro extremo, algunas circunstancias que me han causado insatisfacción de forma casi permanente, son por ejemplo, los grupos numerosos, arriba de 50 alumnos, porque no puedo tener un acercamiento más personal con los alumnos pues me falta tiempo y este me hace sentir frustración. Otra cosa que me causa insatisfacción es que la tecnología que tenemos disponible en el plantel, nunca ha sido suficiente en número y capacidades, como se requiere, de hecho, hemos salido adelante porque afortunadamente mis alumnos (turno matutino, nivel económico medio) en su mayoría cuentan con equipo propio y de mejores capacidades que los del plantel, específicamente me refiero a equipo computacional. Y coincidiendo con algunos de mis compañeros, debo decir que hay muchas situaciones o decisiones institucionales a niveles superiores que en su momento me han causado insatisfacción, sobre todo porque las considero incongruentes de aplicar en el contexto de mi plantel o del momento, en este caso si tengo oportunidad de externar mi inconformidad lo hago, pero sigo mi trabajo en la medida de las posibilidades.
